Introducción

 

Agente infeccioso

El virus del sarampión es un virus RNA del género Morbillivirus y de la familia Paramyxoviridae.

Es una infección respiratoria sumamente contagiosa que está provocada por un virus. Cursa con una erupción cutánea que afecta a todo el cuerpo y con síntomas de tipo gripal, como fiebre, tos y secreción nasal. Unos 20 millones de casos ocurran en todo el mundo todos los años.

Puesto que el sarampión está provocado por un virus, no hay tratamiento específico y el virus debe seguir su curso.

Signos y síntomas

Aunque el sarampión es más conocido por la erupción que provoca, los primeros síntomas de la infección suelen ser: tos seca, secreción nasal, fiebre alta y ojos rojos. Un signo característico del sarampión son las llamadas manchas de Koplik, unas pequeñas manchas de color rojo con la parte central de color blanco o azulado que aparecen en el interior de la boca.

La erupción del sarampión tiene típicamente un aspecto parcheado y es de color rojo o rojizo; suele aparecer primero en la frente, extendiéndose posteriormente hacia abajo por toda la cara, el cuello y luego el resto del cuerpo hasta los brazos y los pies.

El sarampión es sumamente contagioso. 90% de las personas que no han sido vacunadas para el sarampión se infectarán si conviven con otra persona infectada. El sarampión se esparce cuando alguien entra contacto directo con gotas infectadas o cuando alguien con sarampión estornuda o tose. Una persona con el sarampión es contagiosa de 1 a 2 días antes de presentar síntomas hasta q 4 días después de que la erupción aparezca.

Entre el 3º y 7º día aparece una erupción característica con un exantema máculo papular eritematoso que comienza en la cara y después se generaliza por el resto del cuerpo. Dura de 4 a 7 días y puede terminar con una descamación furfurácea. La leucopenia es frecuente. La enfermedad es más grave en los lactantes y en los adultos que en los niños.

Las complicaciones pueden ser consecuencia de la replicación vírica o de una infección bacteriana sobreañadida e incluyen: neumonía, otitis media, laringitis y laringotraqueobronquitis (crup), diarrea y encefalitis.

El sarampión es una enfermedad más grave entre los niños de muy corta edad y en los malnutridos, en los que puede acompañarse de de erupciones hemorrágicas, enteropatía con pérdida de proteínas, otitis media, úlceras bucales, deshidratación, diarrea, ceguera e infecciones cutáneas graves. Los niños con hipovitaminosis A, clínica o subclínica, están expuestos a un riesgo particularmente grande.

Antes de la introducción de la vacuna contra el sarampión las tasas de letalidad eran particularmente elevadas. En la actualidad se calcula que en países en vías de desarrollo la letalidad varía entre un 3 a un 30%.
En muy raras ocasiones aparece panencefalitis esclerosante subaguda (PEES), aproximadamente, 1 por cada 100.000 casos, aparece años después del sarampión como una secuela tardía, en promedio 7 años después de haber padecido la enfermedad.

Diagnóstico

Suele basarse en datos clínicos y epidemiológicos, aunque es preferible la confirmación por estudios de laboratorio:

- Presencia de anticuerpos IgM específicos contra el sarampión, que aparecen 3-4 días después del comienzo de la erupción

- Un aumento significativo de las concentraciones de anticuerpos entre sueros obtenidos en la fase aguda y la de convalecencia

- Identificación de antígeno vírico en muestras de mucosa nasofaríngea

- Aislamiento del virus en cultivo celular en muestras de sangre o material nasofaríngeo, recogidas antes del 4º día de erupción

- O de muestras de orina obtenidas antes del 8º día de la erupción

Distribución

Antes de la vacunación generalizada, el sarampión era común en la niñez, de forma que al llegar a los 20 años más del 90% de la población había pasado la infección y presentaba anticuerpos protectores contra la enfermedad.

Históricamente el sarampión presentaba un patrón endémico con ciclos epidémicos bianuales. Su presentación es estacional con máximos al final del invierno y comienzo de la primavera.

Una vez introducida la vacunación, los casos en los países en los que ésta se ha introducido en el calendario vacunal, han disminuido en un 99% desplazándose la infección para afectar a niños de muy corta edad no vacunados, o en adolescentes y adultos jóvenes que han recibido una sola dosis de vacuna, presentándose en forma de brotes epidémicos (de los cuales expondremos también unos ejemplos. Hace unos años se fijó como objetivo la eliminación completa de la transmisión del sarampión, objetivo que está tardando en conseguirse pero que es posible gracias a que el reservorio son únicamente los seres humanos.

Reservorio

Los seres humanos

Modo de transmisión

Por diseminación de gotitas suspendidas en el aire o por contacto directo con secreciones nasales o faríngeas de personas infectadas y con menos frecuencia, por medio de artículos recién contaminados con secreciones nasofaríngeas.

El sarampión es una de las enfermedades infecciosas más contagiosas.

Periodo de incubación

El periodo de incubación es de aproximadamente 10 días de 7 a 18 días, desde la exposición hasta el comienzo de la fiebre, y de unos 14 días hasta que comienza la erupción.

Periodo de transmisibilidad

Desde un día antes de comenzar el período prodrómico (por lo general cuatro días antes del comienzo de la erupción), hasta 4 días después de aparecer la erupción.

Susceptibilidad y resistencia

Son susceptibles todas aquellas personas que no han padecido la enfermedad o que no han sido inmunizadas correctamente.

Los recién nacidos, de madres que han padecido la enfermedad están protegidos durante los primeros 6 a 9 meses de vida gracias a la inmunidad pasiva que les transmite la madre a través de la lactancia; esta inmunidad interfiere con la respuesta a la vacuna, por eso la administración de la vacuna se instaura a los 12 o 15 meses de edad..

Medidas de protección

Vacunación: vacuna antisarampionosa de virus vivos atenuados.

Tratamiento

No hay tratamiento médico específico para el sarampión. Los síntomas del sarampión suelen durar aproximadamente dos semanas.

Una persona que es diagnosticado con sarampión debe ser vigilado de cerca. A veces, el sarampión puede llevar a otras complicaciones, como otitis, la grupa, la diarrea, la pulmonía y la encefalitis, que puede requerir antibióticos u hospitalización. Una persona con sarampión debe de beber muchos líquidos y reposar.