CURSO DE EXPERTO UNIVERSITARIO EN EPIDEMIOLOGÍA

Y NUEVAS TECNOLOGÍAS APLICADAS.

MÓDULO IX. TRABAJO VIII. VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA.

 

LA  SAMONELOSIS

 

PARTE I

JUSTIFICACIÓN

OBJETIVOS

DATOS DISPONIBLES

CANAL DE ENDEMIA  

 

PARTE II

DIAGRAMA DE CIRCULACIÓN

VALORES PREDICTIVOS

DIAGRAMA DE RESISTENCIA

ALARMA

DETERMINANTES

 

PARTE III

CONTROL-PREVENCIÓN

ÁRBOL DE SITUACIONES

PERFILES

DELPHI

TOMA DE DECISIONES

RECOMENDACIONES

OTROS PROBLEMAS

APLICACIONES INDIRECTAS

EVALUACIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PARTE I

Justificación Sanitaria y epidemiología

La salmonella pertenece a la familia de Enterobacteriaceae. En lo que respecta a la taxonomía, la salmonella se trata de un bacilo patógeno primario, anaerobio facultativo, algunos son móviles y no fermentan con lactosa, aunque cabe mencionar que la S.Typhi si produce gas en la fermentación con azúcares. En la actualidad, se han reagrupado a todas las cepas de salmonella en dos únicas especies: la S. entérica y la S. Bongori, que no sería patógena para el ser humano.

La entérica se divide en 6 subespecies:

-          I Entérica. A la vez se divide en cinco serogrupos: A, B, C, D y E.

-          II Salamae

-          IIIa Arizonae

-          IIIb Diarizonae

-          IV Houtenae

-          V S.Bongori (ya mencionada)

-          VI Indica

Genera una zoonosis con distribución universal. Se transmite por contacto directo o por contaminación cruzada durante la manipulación (procesado de alimentos) o por vía sexual. Podrían aparecer brotes en guarderías, escuelas, restaurantes, etc. El periodo de incubación suele ser de 12 a 36 horas, aunque podría acortarse a 6-48 horas. La cantidad de inóculo para provocar la enfermedad debe ser grande, sobre todo en individuos sanos (aproximadamente 105-106). Son bacterias poco resistentes a los medios ácidos, pero el pH estomacal, artificialmente elevado, reduce el número de microorganismos necesarios para provocar los síntomas. En el intestino las bacterias se encuentran con un rápido tránsito intestinal y con la flora bacteriana, que ejercen como mecanismos defensivos. A pesar de ello, muchos microorganismos consiguen adherirse a las mucosas, produciendo un patrón secretor (diarrea) o invasor (fiebre entérica, tifoidea o paratifoidea).

La fiebre tifoidea se produce por la salmonella de tipo entérica, serotipo Typhi. El único reservorio de la salmonella Typhi es el hombre, siendo su transmisión persona-persona. En cuanto a la fiebre paratifoidea, tiene un curso más benigno. S produce por el serotipo Paratyphi A (África), Paratyphi B (Europa) y Paratyphi C.

Tratamiento

Se dirige principalmente a restaurar la pérdida de líquidos y electrolitos que producirán los vómitos y diarrea. Es fundamental un aseo cuidadoso. La antibioterapia no acorta el periodo de enfermedad. Se reserva para niños recién nacidos y mayores de 50 años, inmunodeprimidos, con diarrea grave/severa, fiebre alta o problemas cardiacos asociados (valvulopatía). Suelen indicarse ciprofloxacino, trimetoprim-sulfametoxazol o amoxicilina-clavulánico.

Vigilancia Epidemiológica

Un caso de esta enfermedad no requiere declaración. Se considera aleta pública un brote epidémico o agrupación inusual de casos de esta enfermedad (dos o más casos de salmonelosis con antecedentes de exposición a una fuente común). La notificación y comunicación de alerta por brote se debe investigar y comunicar de manera urgente.

Objetivos

La vigilancia epidemiológica es una de las disciplinas básicas de la Salud Pública, definida como “la recolección sistemática de información sobre problemas específicos de salud en poblaciones, su procesamiento y análisis, y su oportuna utilización por quienes deben tomar decisiones de intervención para la prevención y control de los riesgos o daños correspondientes”. Las funciones de la Vigilancia Epidemiológica son la detección del riesgo público en salud, monitorización del impacto de las intervenciones en prevención y el control de los problemas prioritarios de salud en las poblaciones.

Los objetivos del sistema de vigilancia epidemiológica son:

-          Detección precoz de casos expuestos.

-          Respuesta precoz.

-          Evitar que la alerta genere una crisis de salud pública.

-          Detección precoz de brote alimentario.

-          Determinar las medidas más adecuadas para evitar su propagación y coordinar la aplicación de las mismas.  

-          Generar hipótesis para la investigación en epidemiología.

-          Utilización de la información generada para mejorar el conocimiento de la epidemia y diseñar planes de prevención y atención.

Datos disponibles

Además del conocimiento del número de casos, es fundamental el mecanismo de propagación de la enfermedad. Se realizarán encuestas epidemiológicas con las variables, tiempo, lugar y persona.

En resultado procedente de laboratorio es clave. El diagnóstico de salmonelosis se realiza en el laboratorio, generalmente tras el aislamiento de Salmonella en heces mediante coprocultivo, aunque el hemocultivo puede considerarse en los casos con fiebre persistente durante más de 72 horas. El coprocultivo debe realizarse a partir de heces recién tomadas o en su defecto mantenidas refrigeradas en medio de transporte. La utilización de un medio líquido de enriquecimiento es fundamental cuando se trata de estudiar portadores asintomáticos, ya que en estos casos suele eliminarse en heces una baja concentración de Salmonella. 

Además de los datos provenientes del laboratorio, se dispondrán de los datos de la sección de epidemiología, que informa de todos los casos expuestos, así como de las muestras recogidas en los afectados. La sección de Higiene Alimentaria, tras la inspección de locales e instalaciones también lleva a cabo recogida de muestras de los alimentos y entrevista a los manipuladores de alimentos.

Fuentes de datos primarios

La alerta por salmonelosis la declaran los servicios de Medicina Preventiva de los Centros Sanitarios. Se producirá una alerta ante la agrupación inusual de casos de enfermedad.

Si la detección de la sospecha de la alerta se produce en Atención primaria la notificación se efectuará a Epidemiología de Atención Primaria (EAP) del Distrito Sanitario o Área de Gestión Sanitaria, mediante teléfono. Si se produce en Atención Hospitalaria se realizará a Medicina Preventiva (MP), que contactará telefónicamente con EAP del Distrito Sanitario correspondiente. EAP o MP grabarán la ficha correspondiente en la aplicación “Red Alerta” con los datos disponibles, e informarán vía telefónica a la Delegación Provincial, Sección de Epidemiología. 

- Desde EAP se pondrán en contacto con el Centro de Salud correspondiente.

- La Sección de Epidemiología de la Delegación, tras comunicarlo al Jefe de Servicio, valorará la necesidad de comunicarlo a otra unidad de la Delegación, u otros organismos, según características y magnitud de la alerta.

Las fuentes de recolección de datos se formulan mediante los formularios de declaración: registro de alertas, encuesta epidemiológica, resumen de historias clínicas y encuesta alimentaria y cuestionarios para la inspección de comedores colectivos. Es determinante la información relativa al alimento causal, su manipulación, así como los casos expuestos.

Con toda la información recogida se realiza un análisis detallado de los factores implicados en el brote epidémico. Se comprueba que sea correcta la hipótesis inicial y se adoptan las medidas necesarias.

La Unidad de Vigilancia Epidemiológica emitirá el informe final del brote dentro de los 40 días desde la fecha de aparición de la alerta y en todo caso antes de los 60 días. Desde el SESL, se remitirá este informe al CNE en un máximo de tres meses tras finalizar su investigación. Si se sospecha interés supracomunitario, se informará de forma urgente.

Ante un brote alimentario se debe actuar de forma precoz en la detección, notificación y con un sistema eficaz de retroalimentación.

Unidades espacio-temporales

La unidad espacial es el Distrito Sanitario, a donde llega la información procedente de los centros de salud y hospitales propios del mismo. Esta información es remitida a la Delegación Provincial de Salud, y esta a su vez a la Dirección General de Salud Pública de la Conserjería de Salud.

La información recogida se será trasladada a través el sistema de intercambio rápido de información a la Dirección General de Salud Pública, y de aquí a las distintas Delegaciones Provinciales y Distritos Sanitarios desde donde se coordina a los Agentes de Control Sanitario Oficial (ACSO), que fomentarán las seguridad e inocuidad de los productos en mercado. Se procede a localizar, inmovilizar y retirar cualquier producto que pudiera estar implicado en el brote. Las industrias alimentarias poseen un Plan de trazabilidad eficaz incluido en su sistema de autocontrol, que permite la detección de un producto que pudiera ser sospechoso. Se fomenta en todo momento la transparencia informativa y protección de los consumidores.

La unidad temporal de comunicación es de un mes, pudiendo reducirse en los meses de verano a los 15 días, dada la variación estacional de la incidencia.

Canal de endemia

Se podría calcular el índice epidémico para evaluar la actividad por unidad de tiempo. Los casos esperados se calculan tomando como referencia la mediana de los últimos cinco años, así pues, definimos la razón entre los casos observados y los casos esperados. Si la razón es igual a 1, la actividad epidémica coincidiría con lo esperado. Si fuese superior a 1, nos encontraríamos ante un aumento de la actividad epidémica.

La interpretación epidemiológica es similar, de manera que se comparan los datos observados con los valores centrales y la dispersión estimada.

-          Baja actividad epidémica, con valores observados cercanos al intervalo de confianza inferior.

-          Actividad epidémica normal, con valores observados cercanos al valor central del intervalo de confianza.

-          Alta actividad epidémica, con valores observados cercanos al intervalo de confianza superior.

 

 

PARTE II

Diagrama de circulación

El nivel de circulación de un agente biológico es la fracción proveniente del número de casos positivos respecto al total de pruebas realizadas para la detección del mismo. El diagnóstico se lleva a cabo mediante la detección del agente causal (métodos microbiológicos) o mediante pruebas serológicas para reconocer anticuerpos específicos.

Diagnóstico microbiológico

-          Hemocultivo: suelen ser positivos durante la primera semana, de manera que al llegar la tercera semana, únicamente son positivos el 50%.

-          Mielocultivo: cultivo de aspirado de médula ósea. Podría ser considerado de elección en fiebre tifoidea y paratifoidea. Podrían ser positivo, a pesar de que los hemocultivos sean negativos.

-          Coprocultivo: la máxima positividad se produce en la tercera semana. Utilidad en la detección de portadores crónicos y monitorización del tratamiento.

-          Cultivo de bilis: ofrece una rentabilidad diagnóstica inferior al hemocultivo con coprocultivo.

-          Urocultivo: máxima positividad durante la tercera semana.

Diagnóstico serológico

-          Seroaglutinación (Widal): escaso valor diagnóstico.

-          En la fiebre tifoidea no suele existir elevación de las aglutininas, y si se dan son elevaciones no específicas.

-          Diagnóstico inmunoenzimático: detección de IgM e IgG mediante técnica ELISA.

-          Otras alternativas, más utilizadas en investigación son la reacción en cadena de la polimerasa, pruebas de fagotipificación, susceptibilidad antimicrobiana, investigación del perfil plasmídico de las cepas, etc.

Valores predictivos

-          Valor predictivo positivo: probabilidad de padecer la enfermedad con un resultado positivo en el test.

-          Valor predictivo negativo: probabilidad de estar realmente sano con un resultado negativo en el test.

-          Sensibilidad: probabilidad de que un sujeto enfermo tenga un resultado positivo en el test. Capacidad del test para detectar la enfermedad.

-          Especificidad: probabilidad de que un sujeto sano tenga un resultado negativo en el test. Capacidad del test para detectar a los pacientes sanos.

El valor de una prueba diagnóstica, dependerá de la sensibilidad y especificidad, pero también de la prevalencia de la enfermedad. Así pues, cuando la prevalencia de la enfermedad es baja, un resultado negativo en el test nos permitiría descartar la enfermedad con mayor seguridad.

No siempre es posible aislar el microorganismo o toxina causante de la enfermedad en todos los brotes investigados, posiblemente motivado por el mal procesamiento de la muestra. Es clave una exquisita coordinación entre el epidemiólogo y el laboratorio.

Fórmulas

·         Sensibilidad = VP / (VP + FN) 99.5

·         Especificidad = VN / (VN + FP)

·         Valor Predictivo Positivo VPP = VP / (VP + FP)

·         Valor Predictivo Negativo VPN = VN /(VN + FN)

 

Partiendo de que los test empleados en el diagnóstico de la salmonella poseen una sensibilidad y especificidad del 99.5%. Si se le aplica la prueba a toda la población andaluza, aproximadamente 8.381.213, y asumimos la hipotética cifra de 14000 pacientes positivos para salmonella, la prevalencia  (probabilidad pre-test) se correspondería con 14000/8381213=0.16%.

 

E+

E-

 

T+

13343

7535204

7548547

T-

67

832599

832666

 

13410

8367803

8381213

 

·         Valor Predictivo Positivo VPP = VP / (VP + FP)= 13343/(13343+7535204)=0.00176762

·         Valor Predictivo Negativo VPN = VN /(VN + FN)=8367803/(8367803+67)=9.999

En lo que respecta al valor predictivo positivo y negativo, se verá alterado por la prevalencia de la enfermedad. La sensibilidad y especificidad, sin embargo, son propias del test y no se modificarán en función de la prevalencia.

Diagrama de resistencia

El nivel de circulación de un agente biológico se corresponde con la fracción que representa los casos positivos a ese agente, respecto al total de pruebas útiles realizadas para la determinación etiológica respecto al mismo. En este sentido adquieren importancia la especificidad y sensibilidad de la técnica empleada. Así pues, a menor sensibilidad, mayor detección de casos positivos como negativos. A menor especificidad, mayor detección de casos negativos como positivos.

Una alarma epidémica podría ser detectada a través del diagrama de circulación, en el que podríamos apreciar un aumento en el nivel de actividad del agente causal.

Para la investigación de un brote calculamos el índice epidémico, y apreciamos la presencia o no de un comportamiento anómalo de la tasa de incidencia acumulada de casos notificados en las últimas semanas. Una incidencia observada superior a la incidencia de base de la población estudiada podría estar en relación con un brote.

El nivel de resistencia se corresponde con el nivel de inmunidad respecto a un agente biológico, valorado mediante la fracción que se constituye entre la cifra de títulos con respuesta igual o superior al título definido como protector y el total de pruebas útiles para determinar el nivel de inmunidad a un agente biológico.

Alarma

En canal de endemia grafica la incidencia actual respecto de la incidencia histórica, ayudando a detectar de forma precoz cifras anormalmente altas de casos en la enfermedad valorada. La utilización de canales endémicos tiene más sentido ante patologías con no muy baja frecuencia. Así pues los canales se construyen con series de casos de aproximadamente 5 años. Es deseable que se realicen por semanas epidemiológicas. Podrían espaciarse más, de 2 a 4 semanas, pero disminuye la capacidad de detección de un brote.

Se lleva a cabo el cálculo de la media geométrica (transformación logarítmica de los valores) con sus intervalos de confianza, una medida de tendencia central apropiada para distribuciones de valores asimétricos o no normales, muy útil con valores aislados altos o muy altos.

Factores determinantes

La fuente de infección para el hombre es la ingesta de los microorganismos en agua o alimentos derivados de animales infectados, o contaminados por las heces de un animal o persona infectados. Esto incluye consumo de huevos y productos con huevos crudos o poco cocinados; leche y productos lácteos no higienizados, como quesos o leche en polvo; alimentos contaminados por un manipulador infectado; agua contaminada; carne cruda o poco cocida y sus derivados (como aves de corral, etc.) y productos avícolas y frutas u hortalizas crudas.  La transmisión fecal-oral de una persona a otra es importante especialmente cuando hay diarrea. Los lactantes y los adultos con incontinencia fecal suponen un mayor riesgo de transmisión que los portadores asintomáticos. El período de incubación es de 6 a 72 horas, normalmente de 12 a 36 horas. En cuanto al periodo de transmisibilidad, la transmisión se mantiene mientras dure la enfermedad y es muy variable, por lo común de unos días a varias semanas. El estado de portador temporal puede prolongarse durante varios meses, especialmente en los lactantes. Según los serotipos, cerca del 1% de los adultos infectados y alrededor del 5% de los niños menores de 5 años de edad puede excretar el microorganismo por más de un año.  

La susceptibilidad es general aunque suele estar aumentada en relación a distintos factores como la edad (neonatos y ancianos), la inmunidad celular (VIH y otros tipos de inmunodepresión), padecer una hemoglobinopatía (talasemias, anemia drepanocítica), la acidez gástrica (aclorhidria, tratamiento con antiácidos), la flora intestinal alterada (tratamiento con antibióticos, cirugía intestinal) y la integridad de la mucosa (enfermedad inflamatoria intestinal, neoplasia gastrointestinal).  

 

 

PARTE III

Medidas de prevención y control

• Cocinar a temperaturas que permitan alcanzar 65ºC en el centro del producto o alimento de origen animal, especialmente aves de corral, cerdo, huevos y derivados y carnes, para lo que se recomienda el uso de termómetros específicos que midan la temperatura interna del alimento. Refrigerar las comidas preparadas rápidamente a una temperatura inferior a 5ºC y en pequeños recipientes. Almacenar adecuadamente, separados y protegidos, los diferentes alimentos, tanto crudos como cocinados, para evitar contaminación cruzada  (por ejemplo cuando entran en contacto alimentos cocidos con crudos o cuando se manipulan alimentos cocidos en el mismo lugar en el que se manipularon los alimentos crudos contaminados), evitar la recontaminación de la cocina, una vez se ha terminado de cocinar; mantener las instalaciones y los utensilios de cocina limpios y proteger la comida preparada contra la contaminación por insectos y roedores. Educar a todas las personas que manipulen alimentos en la importancia de lavarse las manos durante al menos 20 segundos con agua caliente y jabón antes y después de la preparación de comida, y entre la manipulación de un alimento y otro, así como en la necesidad de lavarse las manos de forma cuidadosa después de defecar y antes de manipular comida, especialmente si han padecido algún proceso diarreico o si son portadores conocidos de Salmonella mientras excreten microorganismos.

• Establecer programas de control de Salmonella (control de limpieza y desinfección y otras medidas sanitarias e higiénicas).

• Educar a la población para evitar que consuma huevos crudos o cocinados de forma incompleta ni usen huevos sucios o rotos.

• Usar productos derivados del huevo higienizados cuando sean necesarios huevos batidos para la elaboración del plato o cuando el plato no vaya a ser consumido inmediatamente.

• Debe considerarse el riesgo de Salmonella debido a mascotas, como tortugas, polluelos, patitos y reptiles (todos los reptiles son potenciales portadores de Salmonella, aunque no presenten signos de infección). Por ello, especialmente en los niños, es fundamental seguir ciertas normas de higiene como el lavado de manos después de tocar estos animales y evitar la contaminación de comida y objetos. 

• Cocinar o tratar adecuadamente los alimentos preparados para consumo animal y de mascotas. 

Árbol de situaciones

Medidas ante un caso y los expuestos/contacto

• Durante la fase aguda de la enfermedad se debe llevar a cabo el aislamiento entérico del paciente con desinfección concurrente de heces y objetos contaminados con las mismas. En pacientes hospitalizados esto incluye la manipulación de las heces y de la ropa contaminada como sábanas, etc. Es de gran importancia extremar las medidas de higiene personal y el lavado de manos tras cambiar pañales de niños o pacientes enfermos.

• Se debe excluir de forma temporal de su trabajo a las personas con diarrea que manipulen alimentos o se encarguen del cuidado directo de niños, ancianos, pacientes inmunocomprometidos e institucionalizados hasta la resolución de la misma. Se debería valorar la exclusión de aquellos individuos cuyo cumplimiento de los hábitos higiénicos sea cuestionable, especialmente si portadores. Cuando la exclusión está indicada, la vuelta a trabajos en los que se manipulen alimentos o en centros considerados de mayor riesgo para la infección (en general todos aquellos que presten atención a personas con necesidad de ayuda para las actividades básicas de la vida diaria) debería ser al menos 48 horas después del cese de la diarrea y se debería comprobar la ausencia de Salmonella en dos coprocultivos consecutivos, recogidos con un intervalo mínimo de 24 horas. Si se han administrado antibióticos el primer cultivo debería recogerse como mínimo 48 horas después de la última dosis de tratamiento.

• Para la investigación de los contactos y de las fuentes de infección, pudiera ser útil hacer cultivos de heces de los contactos domiciliarios que estén implicados en la manipulación directa de alimentos, la atención directa de enfermos o el cuidado de niños de corta edad o de ancianos en instituciones.

• El control del medio debe basarse en la eliminación sanitaria adecuada de las heces (si se dispone de un buen sistema de depuración de aguas residuales en la localidad de residencia, las heces pueden eliminarse directamente sin desinfección preliminar); la existencia de sistemas de suministro de agua con instalaciones de tratamiento, corrección o depuración y la aplicación de los reglamentos y regulaciones existentes en materia de higiene a las instalaciones donde se manipulen alimentos y bebidas.   

Medidas en caso de brote

• Identificar y rastrear el vehículo (alimentos, agua, etc.) de la infección y utilizar los resultados de las investigaciones epidemiológicas para orientar medidas de control específicas. En los brotes de origen alimentario la colaboración con los equipos encargados de la seguridad alimentaria es crucial, especialmente si hubiera que intervenir e inmovilizar algún alimento.

 • Clorar los suministros de agua sospechosa adecuadamente y bajo supervisión o evitar su uso. 

• Investigar la transmisión persona a persona (desde un caso o un portador), o animal persona, pues ambas pueden ser también una potencial fuente de infección. 

Perfiles profesionales médico-sanitarios

Entre los profesionales implicados en el sistema de vigilancia epidemiológica se encuentran:

-          Personal sanitario, que atiende a la población y realiza el primer cribado para efectuar pruebas diagnósticas. Médicos y enfermeros de atención primaria, especializada y urgencias.

-          Técnicos de Salud Pública (veterinarios y farmacéuticos).

-          Personal de laboratorio y microbiología, implicados en el diagnóstico.

-          Epidemiólogos y estadistas.

-          Administración y personal de gestión de datos.

-          Profesores, personal docente, coordinadores y expertos en comunicación que realizarán educación para la salud.

-          Medios de comunicación.

Delphi (preguntas de primera ronda)

Preguntas de una primera ronda Delphi

Toma de decisiones

Los datos de entrada son:

A)     Casos (enfermos). Ante la entrada de casos debemos recoger: edad, sexo, día de aparición de los síntomas, así como el lugar de residencia/trabajo.

B)      Brotes. Para la entrada de brotes, debemos recoger día y hora de inicio de los primeros síntomas, identificación de personas enfermas, signos y síntomas predominantes, alimentos que pudieran estar relacionados, lugares en los que los enfermos hayan comido en las 72 horas antes del inicio de los síntomas, tipo de agente biológico detectado.

En las salidas se incluye la presentación básica de los datos (tiempo, espacio, persona) y el análisis epidemiológico básico (mapas de incidencia, estimaciones de casos, etc). Se corresponde con el procesamiento de los datos y elaboración de informes periódicos.

Recomendaciones

a)      No se aprecia reducción de la fracción susceptible en el diagrama de resistencia.

Convendría revisar la notificación de los casos, hábitos de consumo y medidas de prevención aplicadas/realizadas.

b)      No se aprecia reducción en el nivel de actividad en el diagrama de circulación.

Igualmente deberíamos revisar la notificación de los casos y hábitos de consumo.

c)       Aumento de la fracción inmune, sin descenso de tasa acumulada de notificaciones.

Revisar nuevamente la notificación de casos.

d)      Disminución de la cantidad de consultas apreciadas en la población índice y aumento de la tasa acumulada de notificaciones en una población lejana en el tiempo.

Revisar que no posean una fuente común y comprobar que no existan errores en el diagrama de propagación. En las toxiinfecciones alimentarias es muy importante un sistema automatizado de vigilancia epidemiológica que permita una rápida detección de casos/brotes, así como su investigación y aplicación de medidas pertinentes.

Sistema de vigilancia epidemiológica en otros problemas de salud pública

El propósito de la vigilancia epidemiológica es reducir la morbilidad, mortalidad y discapacidades generadas por enfermedades prioritarias, así como mejorar la salud de la población.

Entre los objetivos, hemos de destacar: la detección de brotes y epidemias, monitorizar tendencias en procesos salud-enfermedad, apreciar cambios en los patrones de ocurrencia de los agentes y huéspedes, cambios en las prácticas en salud, planear programas de salud, así como evaluar las medidas de prevención aplicadas.

Su campo de acción son enfermedades transmisibles y no transmisibles. Entre las transmisibles hemos de destacar:

• Enfermedades transmitidas por agua y alimentos: como botulismo, fiebre tifoidea y paratifoidea, hepatitis A, salmonelosis, triquinosis, etc.

• Enfermedades prevenibles por la vacunación: difteria, enfermedad meningocócica, parotiditis, poliomielitis, rubeola, sarampión, tétanos, tos ferina, varicela, etc.

• Enfermedades del tracto respiratorio: enfermedad neumocócica invasora, gripe, legionelosis, lepra, tuberculosis, etc.

• SIDA e infección por VIH.

• Infecciones de transmisión sexual y enfermedades de transmisión parenteral: sífilis, infección gonocócica, clamidia, hepatitis.

• Infecciones transmitidas por vectores: fiebre exantemática mediterránea, fiebre del Nilo occidental, paludismo, etc.

• Zoonosis: brucelosis, hidatidosis, carbunco, fiebre Q.

• Encefalopatía espongiforme de transmisión humana.

• Infecciones asociadas a los cuidados sanitarios.

En lo que respecta a las enfermedades no transmisibles, en España a través del instituto de Salud Carlos III se lleva a cabo un seguimiento y monitorización del cáncer y enfermedades cardiovasculares.

Aplicaciones indirectas de un sistema de vigilancia epidemiológica

Se lleva a cabo a través de la simulación de brotes y epidemias, el refinamiento de los protocolos de actuación, así como la evaluación del impacto de las medidas de intervención adoptadas. 

Criterios de evaluación

-          Simplicidad: referido a la estructura y la facilidad de operación del sistema. Puntuación 8/10.

-          Flexibilidad: capacidad de adaptarse a cambios en la información o las condiciones operativas con escaso coste adicional. Puntuación 8/10.

-          Aceptabilidad: disposición de los individuos y organizaciones a participar en el sistema de vigilancia epidemiológica. Puntuación 8/10.

-          Sensibilidad: mediante dos niveles. El primer nivel se corresponde con el reporte de casos, y el segundo nivel con la capacidad para detectar epidemias. Puntuación 8/10.

-          Valor predictivo positivo: proporción de personas identificadas como casos que poseen la enfermedad bajo vigilancia. Puntuación 9/10.

-          Representatividad: descripción adecuada de un evento de salud y su distribución por lugar y personas. Puntuación 8/10.

-          Oportunidad: velocidad existente entre los distintos eslabones del sistema de vigilancia. Puntuación 7/10.

 

La puntuación global adquirida es de 57/70, siendo valorado el sistema como aceptable, y presentando algunos puntos mejorables. Entre ellos destaca la oportunidad, que podría mejorar con una transmisión más rápida de la información.