- BOTULISMO -

Agente

El agente como causa lo forman un grupo de factores que en su conjunto son los factores etiológicos.

El agente causal del botulismo es el Clostridium botulinum, que junto con la toxina que produce, componen los factores etiológicos productores de la enfermedad.

Es un bacilo anaerobio, grampositivo, que forma esporas, y dotado de flagelos. La vitalidad del germen en su forma vegetativa es débil, ya que se destruye a 60º en 30 minutos y a 80º en 2 minutos. Por el contrario, las esporas son altamente resistentes a las elevaciones de temperatura, pudiendo resistir temperaturas de 120º entre 4 y 10 minutos. Son también resistentes a los antisépticos y desinfectantes. Elaboran la toxina bacteriana más potente conocida.

Produce 7 neurotoxinas distintas, que permiten la identificación de la especie en 7 serotipos diferentes, identificados de la A a la G; cada serotipo produce un tipo de toxina que inicialmente se acumula en el citoplasma en forma de prototoxina no tóxica, liberándose posteriormente y activándose por enzimas procedentes del propio germen (cepas proteolíticas: A, B y F), o ajenas al germen (cepas no proteolíticas: C, D, E, G). Los serotipos A, B, E, y F producen enfermedad humana, mientras que los serotipos C y D causan enfermedad en los animales. Las neurotoxinas son termolábiles y se destruyen en ebullición en 5 minutos.

Las toxinas botulínicas son los venenos biológicos más potentes que se conocen, ya que la dosis mínima mortal para el hombre es de 10-8 µg. Para su producción se requiere la proliferación del bacilo en condiciones anaerobias, a una temperatura óptima de 30º y a un pH óptimo de 7; los valores de pH ácidos impiden la síntesis al bloquear la germinación de las esporas, por lo que la acidificación del contenido de las conservas caseras (p. ej. con vinagre), aumenta la seguridad en relación con la prevención

Huésped

El huésped como factor causal está formado por un grupo de factores denominados intrínsecos, que influyen sobre la exposición, la susceptibilidad o la respuesta de los agentes.

Los huéspedes susceptibles son los animales y las personas. La toxina ingerida por el huésped, y quizá activada por enzimas digestivas, se transporta por vía linfática y sanguínea. Actúa sobre las terminaciones colinérgicas del sistema nervioso periférico inhibiendo la producción de acetilcolina o uniéndose al extremo presináptico de la placa motora. De este modo causaría parálisis motora aguda, fláccida, simétrica y descendente de los músculos esqueléticos, y un fallo parasimpático.

En el caso del botulismo de heridas, el mecanismo es similar, teniendo como puerta de entrada la herida

Medioambiente

El medio ambiente como factor causal está formado por otro grupo de factores denominados extrínsecos que influyen sobre la existencia, exposición o susceptibilidad del agente.

El reservorio de C. botulinum es básicamente telúrico, encontrándose el ampliamente difundido en el suelo, aunque también pueden ser fuente de infección el agua y el conducto intestinal de los animales, incluidos los peces. La transmisión de la enfermedad suele realizarse a través de un mecanismo indirecto (alimentos generalmente, en caso de botulismo alimentario, o a través del aire, en caso de bioterrorismo), o directo (esporas del suelo, en el botulismo por heridas).

Las características del medio ambiente susceptible para el desarrollo de la enfermedad varían en función del tipo clínico de botulismo:

a) En el botulismo alimentario, el más frecuente en nuestro medio, se produce por ingestión de conservas caseras mal esterilizadas o ingeridas sin cocción previa. Los brotes de botulismo rara vez se originan por alimentos conservados industrialmente. Para la producción de la enfermedad son necesarias las siguientes circunstancias:

1. Que trascurran varios días (unos 8) desde la fabricación de la conserva hasta su consumo. Si el alimento envasado estaba contaminado de esporas, los conservantes no desactivan dichas esporas sino que destruyen otras bacterias que inhiben el crecimiento de C. botulinum y proporcionan condiciones anaerobias de pH y temperatura que permiten la germinación y producción de la toxina.

2. Que el alimento no se caliente antes de su consumo a una temperatura adecuada que destruya la toxina existente

Los alimentos implicados pueden ser muy variados: vegetales contaminados del terreno de cultivo; carnes contaminadas a partir del contenido intestinal del animal; en los peces muertos se desarrollan fermentaciones que favorecen el crecimiento. Para que los alimentos contaminados puedan dar origen a la enfermedad, el germen debe encontrar una condiciones ideales para su desarrollo:

-atmósfera anaerobia
-pH>4,5
-almacenamiento a temperatura ambiente
-valores de actividad en el agua superiores a 0,95
-concentración de ClNa<10%

Estas condiciones son precisamente las que se dan con frecuencia en conservas artesanales de frutas y verduras, alimentos cubiertos por espesas capas de grasa (embutidos, jamones y patés), productos cárnicos que se venden herméticamente cerrados en envolturas de celofán, o conservas con insuficiente cantidad de ClNa o ácido acético.

No siempre se alteran las características organolépticas del alimento contaminado (olor rancio, sabor amargo...); únicamente lo hacen aquellos contaminados con cepas de C. botulinum proteolíticos

b) En el botulismo por heridas, se produce cuando se contaminan con esporas, germinando en forma de microorganismos vegetativos que producen la toxina. Se ha documentado en:

-Heridas tras lesiones traumáticas contaminadas con tierra
-Consumidores de droga por vía intravenosa; el consumo de heroína negra es un factor de riesgo
-Tras el parto por cesárea

 

c) En el botulismo del lactante, la toxina se elabora y absorbe en el intestino tras la germinación de esporas ingeridas. Se ha identificado la miel contaminada como fuente de esporas, por lo que no conviene admnistrarla a niños menores de 12 meses