La rubéola es una enfermedad infecciosa, altamente contagiosa, causada por el virus del mismo nombre y transmitida por vía aérea. Su período de incubación es de 14 a 23 días y los primeros síntomas son malestar general acompañado de cefalea y fiebre leve, posteriormente, se presenta erupción cutánea eritematosa transitoria de color rosáceo que se inicia en la cabeza y progresa hacia los pies, haciéndose más intensa en el tronco. Suele desaparecer en pocos días.

Los problemas más graves asociados a la rubéola suelen presentarse en mujeres embarazadas que contraen la enfermedad durante la gestación o en los meses anteriores al embarazo. En estos casos existe un alto riesgo de que el feto se contagie y se desarrolle el Síndrome de Rubéola Congénita (SRC), que puede provocar la aparición de defectos congénitos en el niño.

El virus se transmite entre personas a través de estornudos, tos o el contacto con superficies contaminadas(pañuelos, vasos, o manos). La probabilidad de transmisión de la enfermedad a partir de un contacto es muy alta. Una vez que se padece la enfermedad, el paciente adquiere inmunidad permanente.

No existe un tratamiento específico para la rubéola. Las actuaciones suelen centrarse en el control de los síntomas y van dirigidas a mitigar la fiebre y el malestar general.

A nivel preventivo se administra la vacuna triple vírica, que protege frente a rubéola, el sarampión y las paperas.


Dinámica de sistemas. Rubeola

Introducción

 

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