La aplicación del modelo unicausal determinista a la obesidad, plantea numerosos inconvenientes puesto que, en este tipo de modelo la conexión entre la causa (X) y el efecto (Y) es constante, única y perfectamente predecible, para lo cual deben cumplirse dos criterios: especificidad de la causa y especificidad del efecto, es decir, sólo habría una causa de obesidad y la obesidad sería solamente efecto de una causa. Esto choca frontalmente con la clasificación de la obesidad como síndrome de etiología múltiple, con la participación de factores genéticos, fisiológicos, patológicos y ambientales.

Ejemplo de modelo unicausal determinista

Para poder decir que la obesidad es efecto de una sola causa, podríamos simplificarla en esta afirmación: "La obesidad se define simplemente como un estado de salud anormal o una excesiva acumulación de grasa el los tejidos grasos del cuerpo. La causa es un balance energético positivo, que, a la larga, tiene como consecuencia la aparición de obesidad". En ésta afirmación hemos enmascarado que el balance energético positivo, es a su vez resultado de múltiples factores.

Si tomamos cualquiera de los factores de la obesidad por separado, y lo consideramos como causa única de la obesidad, tendríamos una premisa que no sería completa, y por lo tanto, tampoco sería correcta. Por ejemplo, si afirmamos "la obesidad es consecuencia de una ingesta excesiva o inadecuada de alimentos de forma continuada". Esta afirmación puede resultar cierta en algunos casos, pero no siempre se cumple; no todos los "grandes comedores" son obesos, ni todos los obesos son "grandes comedores". Con lo cual, al hacer esta afirmación, estamos obviando multitud de determinantes de la obesidad, y por lo tanto estamos cambiando su naturaleza multifactorial.

Ventajas
La mayor ventaja del modelo unicausal determinista es la simplicidad de este modelo en el que un factor determina un efecto concreto. En este caso, esta simplicidad es muy limitada teniendo en cuenta que en esta enfermedad intervienen múltiples factores. En general, hemos de considerar que este modelo no es aplicable a muchas enfermedades.

Incovenientes
La simplicidad del modelo puede provocar pérdida de información esencial para la correcta comprensión tanto del proceso patológico como de los factores epidemiológicos que pueden estar implicados en el mismo. En nuestro caso, no tiene en cuenta los diferentes factores de riesgo y epidemiológicos que puedan estar implicados en la aparición de la enfermedad (edad, sexo, raza, alimentación, sedentarísmo, predisposición genética, etcétera), es decir, la etiólogia multifactorial de la obesidad. Si aplicamos este modelo a la obesidad, cada agente producirá un efecto único, siempre el mismo, la obesidad, que a su vez, es producido solamente por ese agente. Esto no ocurre en la realidad; un mismo agente puede producir muchos efectos y un efecto puede ser debido a la actuación de numerosos determinantes. Nos encontramos ante una conceptualización limitada de los factores etiológicos primarios.

En este modelo no se atiende a ciertas características fijas como la raza, el sexo y la predisposición genética en la etiología de la enfermedad. Tampoco permite considerar el papel de los factores causales que son contínuos como puede ser la edad. De la misma manera, no se han tomado en consideración los posibles errores en la medición , debidos a las limitaciones existentes al medir procesos causales.

conclusión

En definitiva concluimos que el modelo unicausal determinista aporta una visión demasiado limitada de la obesidad, por lo que no es el más apropiado para aplicar a un estudio epidemiológico de dicha enfermedad.

 
 
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